El pastor de satanás

 

“…Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras…”

 

¿Alguna vez ha escuchado usted acerca de los “ministros de Satanás”? Tal vez nunca ha pensado en las características de estos personajes infernales. No, no estamos hablando de demonios, ni tampoco de brujos o satanistas. La Biblia nos dice quiénes son estos ministros de Satanás.

LA ENSEÑANZA DE LOS APÓSTOLES

Según Pablo, estos eran hombres que se estaban levantando en la iglesia para enseñar y practicar con los creyentes otras doctrinas que no eran parte de la enseñanza de los apóstoles.

La iglesia primitiva estaba ya padeciendo la invasión de estos falsos maestros, y muchos de los creyentes los estaban tolerando, permitiendo su entrada en las congregaciones con todo y sus enseñanzas.

Afortunadamente, los apóstoles, como hombres fieles a la voluntad de Dios y celosos mensajeros de la verdad, hicieron frente a estos ministros del diablo, refutando sus aberrantes doctrinas y poniendo de manifiesto su verdadero origen y carácter.

En Hechos 20:28, 30; Pablo los describe como “..lobos rapaces..”, como “..hombres que hablan cosas perversas..” para “..arrastrar..” a la iglesia tras de sí mismos.

En Apocalipsis 2:14, 15; se nos presentan ya cumplidas las advertencias de Pablo. Los falsos ministros y sectas habían arrastrado a la iglesia en Pérgamo. Sin embargo, en el verso 5 se nos muestra cómo Efeso aborrecía a esos engañadores.

La iglesia de Cristo en Galacia también estaba siendo exhortada a abandonar a todos los predicadores de un “..diferente evangelio..”, que perturbaba la fe de los creyentes (Gálatas 1:6-9; 5:14, 15).

De igual manera, Pablo escribe a la iglesia de Cristo en Colosas para advertirles sobre aquellos que estaban predicando “otro Jesús”, y no al Salvador que se había hecho carne.

En 2 Timoteo 2:17, 18; se habla de “..Himeneo y Fileto..”, quienes trastornaban la fe de algunos creyentes, predicando que la resurrección ya se había efectuado.

En el capítulo 4, verso 14, de esta misma epístola, se habla de un tal “..Alejandro..”, quien había “..causado muchos males..” al apóstol Pablo; y no sólo eso, él le advierte a Timoteo, diciendo: “..Guárdate tu también de él, pues en gran manera se ha opuesto a nuestras palabras..” (2 Timoteo 2:15)

El apóstol Pedro, en su segunda epístola, capítulos 2 y 3, hace toda una descripción detallada de los ministros de Satanás que actuaban por aquellas regiones.

Como hemos visto, entonces, los ministros de Satanás estaban muy activos en los días de la iglesia primitiva. ¿Qué será de nosotros hoy en día? ¿Estamos libres ya de la influencia de estos ministros engañadores? ¿Desaparecieron y no debemos de preocuparnos ya por estos individuos?

UNA LLAMADA DE ADVERTENCIA

Como hemos visto anteriormente, los apóstoles se preocuparon por la iglesia, protegiéndola contra los “ministros de Satanás” que la afectaban en aquellos días. Hoy nos toca a nosotros seguir llamando la atención para advertir a los creyentes, de que, los “ministros de Satanás”, aún existen en nuestros días.

Una cosa sí es segura, tal vez nunca habíamos pensado en los “falsos maestros” como “ministros de Satanás”; pero a ellos los vemos en campañas internacionales, en televisión, en la radio, en los templos de muchas iglesias, hemos leído sus palabras en libros y folletos, o hasta hemos hablado personalmente con uno de ellos.

Tal vez su curiosidad ahora le este exigiendo información. Los “ministros de Satanás” en nuestros días, como en el ayer, usan lenguaje religioso, dicen que son creyentes, traen una Biblia bajo el brazo, e inclusive, predican y enseñan en muchas iglesias, ¡quizás donde usted se reúne!

Un momento, ¿qué es lo que estoy diciendo? ¿Qué esas características no son de hombres que sirven a Dios? ¿No son acaso las señales de un buen ministro de Jesucristo? ¿No basta con que usen una Biblia para ser verdaderos mensajeros del Señor? ¿Qué no es suficiente que alaben con grandes presentaciones musicales? ¿Acaso el lenguaje tan piadoso que utilizan no los hace siervos de Cristo?

No; de ninguna manera. El lenguaje, la apariencia, su música y todas las manifestaciones mas maravillosas que se hagan, no bastan para ser un predicador de Jesucristo. Tampoco las señales milagrosas son una prueba válida de que alguien sea un predicador verdadero; aún cuando supuestamente hable en lenguas, aún cuando diga sanar enfermos, aún cuando proclame grandes “ministerios” y se presente altamente próspero. Estas cosas no lo convierten en un predicador de Cristo.

Desafortunadamente, la ignorancia de la palabra de Dios ha sido la causa por la que muchas personas han sido engañadas por los falsos maestros que abundan en nuestros días. Sí, mis estimados amigos, la ignorancia de las Escrituras; ya que, la gente no sabe distinguir entre un predicador verdadero y uno falso. Es más, ¡muchos hasta rechazan a los verdaderos siervos del Señor para ir en pos de un falso maestro!

¿No estará usted cometiendo el mismo error estimado amigo? ¿No estará usted apoyando a un falso maestro? ¿Cómo saberlo? ¿Cómo identificar a los “ministros de Satanás”? ¿Cómo conocerlos si son tan astutos? ¿Son realmente peligrosos? ¿Qué características tienen? ¿Acaso la Biblia nos habla de ellos? ¿Podré identificarlos aún cuando no conozco a profundidad las Escrituras?

Bueno, le ruego que ponga mucha atención en lo que la Biblia nos mostrará en este respecto. Tenga lista su Biblia, y también, hagamos uso del don bendito que Dios ha dado a la humanidad, la razón. Que sus sentidos estén alerta para descubrir a los “ministros de Satanás” de los tiempos modernos.

LOS MINISTROS DE SATANÁS A LA LUZ DE LA BIBLIA

El apóstol Pablo, en el texto de 2 Corintios 11:13-15, nos describe las características de estos ministros diabólicos.

En el verso 11, Pablo los describe como “..falsos apóstoles..” Son hombres que se presentan como “apóstoles”, pero que en verdad no lo son. Ellos son “..falsos..”, ni Dios o el Espíritu Santo los ha enviado con ese ministerio.

¿Cuántos líderes religiosos en nuestros días se dicen ser “apóstoles de Cristo”? ¡Dios me habló!, dicen, ¡el Señor me llamó a servirle como su apóstol! Sin embargo, sólo basta conocer el Nuevo Testamento, y lo que dice acerca del ministerio apostólico, para darnos cuenta que los que se presentan como apóstoles de Cristo, en realidad no lo son. Su apostolado es “..falso..”, ellos se han autodenominado como tales; pero Dios no los ha enviado, están mintiendo y quieren engañar a todos aquellos que creen sus pretensiones.

¿Conoce usted algún líder religioso que dice ser apóstol? En nuestro país abundan. En la ciudad de Guadalajara, por ejemplo, está el llamado “apóstol de Dios”, Samuél Joaquín. Note usted como sus fieles lo confiesan como su apóstol:

“..Esto me duele bastante. Mi hermano en carne, pisoteó la doctrina, negó la elección, y se ha levantado como un loquillo, a gritar, que no hay apóstol de Dios.. ¿Cómo que no?… ¡Apóstol de Dios hay en la tierra!; y ese apóstol se llama: ¡Samuel Joaquín!.. ¡Aleluya!..”

(Celebración de la Cena del Señor de la secta “La Luz del Mundo” en Guadalajara, Jalisco, México/Grabación en cassette/caseteca personal/Lorenzo Luévano S.)

¿Leyó con atención? No se sorprenda, ya que. él no es el único que haya afirmado ser un apóstol de Dios, hay muchos más. ¡Cuidado hermanos!, aquellos líderes religiosos que se hacen llamar apóstoles, Pablo los describe como “ministros de Satanás”. Alejase de ellos, no los apoye, no les crea, no tenga temor de sus amenazas, no tenga miedo de sus falsas profecías, y no se deje guiar por sus enseñanzas que presentan estos ministros diabólicos.

En el versículo 11, los ministros de Satanás son descritos como obreros fraudulentos. Estos hombres son engañadores, “..ellos emplean con astucia las artimañas del error..” (Ef. 4:14)

La conducta de estos hombres esta carente de escrúpulos, de tal manera que enseñan historias ficticias ingeniosamente inventadas.

El fraude se define en los diccionarios como “engañar” a una persona, haciéndola creer que algo es cierto o verdadero, cuando en realidad no lo es. Estos ministros religiosos engañan a las personas contando anécdotas o acontecimientos que nunca sucedieron. Por lo regular, estas historias están relacionadas con revelaciones, sueños divinamente inspirados, y desde luego, lo hacen para tener credibilidad, y de esta manera, poder acercarse a los creyentes para enseñar sus doctrinas, o bien, para sacar provecho de ellos.

¿Acaso no abundan líderes que enseñan un bautismo que no es el verdadero bautismo bíblico? ¿No abundan líderes que predican y practican un supuesto don de profecía que no es el don bíblico de profecía? Los ministros de Satanás están enseñando en la actualidad mucha doctrina que tiene terminología bíblica; pero tiene solo eso, no siendo en verdad la doctrina correcta. Ellos la tuercen, o bien, la presentan incompleta o adulterada. Predican fe, predican sanidades, predican lenguas, liberaciones demoniacas, divorcios y segundas nupicias ilícitas, mesclan la falsa ciencia con la fe, la ilegalidad, el institucionalismo, bautismos no bíblicos y una adoración mundana. Tales enseñanzas son expuestas como falsas al ser comparadas con la palabra de Dios.

Ese movimiento estadounidense denominado “Palabra de Fe” o también “Confiezalo y Recíbelo”, que ya ha invadido nuestro país, ¿acaso no está inculcando una fe subjetiva y alejada de la razón? Los propulsores norteamericanos tales como Oral Roberts, Robert Tilton y Benny Hinn; y algunos otros que se mueven en México como Víctor Richards, Morris Cerullo y el llamado Hermano Galván, están introduciendo este nuevo viento de doctrina en las denominaciones que están impactadas con su éxito; están impactadas con su fama y ahora ya están codiciando esa fama y ese poder económico. Lo peligroso de todo esto, es que, si el institucinalismo de las denominaciones y otras doctrinas falsas han invadido a mucha hermandad, ¿quién nos garantiza que tales doctrinas falsas no sean predicadas por las congregaciones de Cristo?

Otros grupos están enseñando una fe muerta, una fe que no es la que agrada al Señor, ellos están diciendo a las multitudes que la salvación viene solamente por la fe, y de esta manera, todas las ordenanzas tales como el bautismo, la cena del Señor y las actividades de la Iglesia que como tal practica, no tienen nada que ver con nuestra salvación. ¿Donde se habla en la Biblia de la “sola fe para la justificación del hombre”? En Santiago, ¡Oh sí!, allí esta; de hecho, ese libro es el único en la Biblia que habla de la “sola fe”; sin embargo, lo hace para describir la fe muerta ¡Y esa es la fe de las denominaciones! La fe sola, una fe que es presentada como verdadera, como genuina, pero en realidad no lo es. Esto hermanos, es un fraude. Cuidado hermanos, ¿acaso no son obreros fraudulentos los que llevan por todas partes las doctrinas que hemos mencionado anteriormente? ¿Acaso no son obreros fraudulentos los que presentan una supuesta “obra” de la iglesia cuando no lo es?

Cuidado hermanos, porque esos obreros sin escrúpulos se mueven en distintos lugares, con mucha gente que es arrastrada por ellos. Cuidado con esos ministros de Satanás, de esos portadores de fraudes religiosos.

Los ministros de Satanás, dice el verso 11, “..se disfrazan como ministros de justicia..” Estos líderes religiosos se presentan ante sus feligreses como hombres rectos, como predicadores íntegros, como mensajeros intachables; sin embargo, hermanos, solo se “..disfrazan..” de esas virtudes. En realidad, llevan vidas llenas de injusticia. Sus ministerios están llenos de inmoralidad, de robos, de mentira. Las tinieblas del infierno están en sus almas, no son luz, ni portadores de la luz. Por ejemplo, hermanos, en Puebla, hace alrededor de 2 años, según nos informa Eiren Israel, escritor del libro “Los Profetas de la Prosperidad“, nos dice que uno de los principales líderes de Amistad Cristiana cayó en adulterio. En Cancún, Quintana Roo, las cosas no son mejores, ya que, uno de los pastores de este mismo grupo religioso, tenía orden de aprehensión por motivos de fraude. Mientras que en Torreón, el escándalo fue aun mayor, ya que, el pastor de la sucursal del grupo mencionado, se descubrió que practica el homosexualismo.

¿Qué hay de las iglesias de Cristo? También se mueven estos ministros que se disfrazan como ministros de justicia. Se mueven en adulterios. Estos ministros de Satanás no sólo son engañadores, sino que también son peligrosos. Muchos viven llenos de adulterio, fornicación, violaciones, fraudes; es más, algunos son tan descarados, que viviendo en adulterio, ¡fundan o predican en las iglesias! ¿Conoce usted líderes con estas características? ¡Cuidado!, ha conocido usted no a un siervo de Dios, sino un Ministro de Satanás; aléjese de él, ya que su astucia y su facilidad de seducir a las almas también lo arrastrará a usted para hacerle daño con sus doctrinas.

Debemos tener mucho cuidado porque estos hombres son muy carismáticos, hablan tan bien en muchas ocasiones, hablan tanto del amor, del perdón, de la unidad; de tal manera que viviendo en adulterio y pecado, muchos son los que se pierden siguiendo sus pisadas.

En el capítulo 11, de la segunda epístola a los Corintios, en el verso 4, se nos describen parte de las doctrinas de estos Ministros de Satanás.

El texto dice que los Ministros de Satanás predican “..otro Jesús..”. Ahora, desde muy temprano en su historia, la iglesia ha sufrido ataques de corrientes contrarias a la fe que profesa. Es cierto que la iglesia del Señor ha vivido siempre en medio de gran oposición. Con todo eso, el mayor daño que la iglesia ha sufrido, no ha sido causado por ataques externos, aunque sin duda éstos han sido grandes, sino más bien, producidos por la infiltración de doctrinas contrarias a la palabra de Dios y al Evangelio.

Una de las primeras corrientes que hizo sentir su influencia dentro de la iglesia del Señor, aparte de los judaizantes, fue la de los llamados “ebionitas“, cuyo nombre se deriva del hebreo ebion que significa «pobre». Consideraban a Cristo como una criatura, pero como el Señor de los ángeles. También tenían la tendencia a interpretar la persona de Cristo como un mero hombre privilegiado por el descenso del Espíritu Santo sobre su persona a la hora de su bautismo.

También hicieron su aparición los “gnósticos”. La palabra gnosticismo se deriva del vocablo griego gnosis que significa «conocimiento». El gnosticismo era una filosofía racionalista con tendencia intelectualmente exclusivista, que pretendía dar una respuesta a la interrogante de la existencia del mal y al origen del universo, y consideraban la fe como algo inferior.

En cuanto a Cristo, los gnósticos decían que era una emanación o eón salido de Dios. Por medio de ese eón (el más perfecto de todos) se efectúa el regreso del mundo material sensible al mundo ideal que está más allá de los sentidos.

Los gnósticos lograron introducirse en la iglesia porque aparentaban tener una alta estimación hacia Cristo, pero en el último análisis, creían que el Señor vino sólo a disipar la ignorancia. Los maestros de esta secta ponían el énfasis sobre las enseñanzas de Cristo, dándole poca importancia a la persona y la obra de Jesús.

Los docetas negaban la doctrina de la encarnación de Cristo. El redentor no era ni hombre real, ni Dios absoluto, según la herejía de los docetas. Ni murió en la cruz, ni resucitó de los muertos. Como es de esperarse, los docetas también negaban una segunda venida corporal y judicial de Cristo a la tierra (¿Testigos de Jehová?).

El nombre monarquismo fue usado por primera vez por Tertuliano (150-220 d. C.) para designar a grupos antitrinitarios que surgieron durante el siglo III.

Los monarquistas también recibieron el nombre de unitarios a causa del énfasis que daban a la unidad numérica y personal de la Deidad.

Los racionalistas o dinámicos negaban la deidad de Cristo, considerándolo como una fuerza o poder, mientras que los modalistas identificaban al Hijo con el Padre, negando así la pluralidad de personas en la deidad y aceptando una trinidad económica, es decir, un triple modo de revelación en lugar de una trinidad de personas.

Los teodosianos; grupo fundado por un tal Teodoto el curtidor, quien después de haber negado a Cristo durante una de las persecuciones, afirmó que solamente había negado a un hombre.

Los artemistas. Este grupo fue fundado por Artemo, quien se había trasladado a Roma y comenzó a predicar que la doctrina de la deidad de Cristo era una invocación y un regreso al politeísmo pagano.

Pablo de Samosata llegó a ser el más famoso de los monarquistas racionalistas. Era un obispo de Antioquía en el año 260 d. C., al mismo tiempo que ocupaba un elevado puesto civil. Negaba la personalidad del Logos y del Espíritu Santo, considerándoles solamente poderes de Dios, como son la mente y la razón en el hombre. Admitía que el Logos habitaba en Cristo en una medida superior a otros mensajeros de Dios, pero creía que Cristo había sido gradualmente elevado a una posición de dignidad divina.

El arrianismo adquiere el nombre de su progenitor. Arrio, según se cree, era nativo de Libia, aunque recibió su entrenamiento en Antioquía. El maestro y mentor de Arrio había sido Luciano, quien teológicamente seguía a Pablo de Samosata.

Arrio comenzó a enseñar que, aunque Cristo era el creador del universo, él mismo era una criatura de Dios y, por lo tanto, no era totalmente divino.

El nombre “apolinaristas” proviene de Apolinar de Laodicea. Hombre de gran erudición. Apolinar, nacido por el año 310 d. C., era el obispo de Laodicea por el año 360 d. C., cuando dio a conocer sus creencias tocante a la persona de Cristo.

Apolinar formuló una postura teológica que hacía uso del método empleado por Arrio, pero que le conducía en la dirección opuesta. Si la postura de Arrio negaba la perfecta deidad de Cristo, la de Apolinar negaba la perfecta humanidad del Señor.

La persona de Cristo, según los nestorianos que llegaron a una conclusión errónea, fue que, Jesús, tenía que ser dos personas.

El eutiquianismo fue promovido por Eutiques (378-454 d. C.) quien era archimandrita de un monasterio en las cercanías de Constantinopla. En su confusión teológica, Eutiques sostenía que Cristo estaba compuesto de dos naturalezas, pero no existía en dos naturalezas. La naturaleza humana se había fusionado con la divina, resultando en la formación de una sola naturaleza.

Cristo no existía como humano en el mismo sentido en que nosotros somos humanos. La conclusión final de la cristología de Eutiques es que Cristo no era ni verdaderamente Dios ni verdaderamente hombre. Algunos de sus seguidores creían que aun el cuerpo de Cristo descendió del cielo.

Los monofisitas creían que Cristo sólo poseía una naturaleza después de su encarnación. Y los monoteletistas más por razones políticas que teológicas, expresaron que “Cristo había hecho todas las cosas por medio de una sola energía divina-humana”.

Con el nombre de Adopcionismo se conoce la controversia cristológica que tuvo lugar en el siglo VIII. El error fundamental del Adopcionismo radicaba en el énfasis dado a una supuesta relación filial entre Cristo y el Padre. Una vez más, el meollo de la cuestión fue la incapacidad de parte de los adopcionistas de distinguir entre naturaleza y persona. Los adopcionistas, tal vez sin proponérselo, enseñaban una dualidad de persona en Cristo. Al enseñar que Cristo, en lo que respecto a su naturaleza humana, era Hijo de Dios sólo nominalmente por adopción, mientras que, según su naturaleza divina, era realmente el Hijo eterno de Dios, los adopcionistas daban a entender que creían en la existencia de dos personas en Cristo.

Sin embargo, ¿qué hay en la actualidad? ¿Acaso los ministros de Satanás dejaron de predicar “..otro Jesús..”? Como veremos, ellos aun siguen deformando la persona y la deidad de Jesucristo.

En los últimos años, se ha levantado una corriente de doctrina proveniente de los Estados Unidos que está presentando a las iglesias “un Jesús” que no es el del Nuevo Testamento; no, no estoy hablando de ese “Jesús” polígamo que predican los Mormones, ni tampoco del que predican los Testigos de Jehová; no, no estoy hablando de esos movimientos religiosos.

El “Jesús” que están predicando estos movimientos dejó su deidad y hasta asumió la naturaleza del diablo para morir por la humanidad; dicen que la justicia de Dios fue hecha para hacerse pecado, dicen que Jesús aceptó la naturaleza pecadora de Satanás en su propio espíritu y en el momento que lo hizo clamó: “..Dios mío, Dios mío, porque me has abandonado..”; estas enseñanzas afirman que en la cruz estaba colgando Satanás y que por eso Cristo murió espiritualmente.

También predican que en la cruz no fue donde se pagó el precio por nuestros pecados, sino en el infierno. Pero cuidado hermanos, las blasfemias de estos movimientos llamados “cristianos” están invadiendo nuestro país, ellos ven a Satanás como el juez justo que exige de Cristo el pago por el pecado; tales doctrinas están fuera de la Biblia, estos ministros de Satanás están degradando a nuestro Señor y a su obra por el mundo. ¿Cuántos hermanos liberales están predicando “otro Jesús“? Dicen que dejó de usar sus atributos divinos, otros dicen que se despojó de ellos, y tuercen la palabra de Dios para justificar su enseñanza. ¡Tales doctrinas que presentan a “otro Jesús” no son de los predicadores fieles, sino de los ministros de Satanás!…

Los ministros de Satanás imparten “..otro espíritu..”, versículo 4. No es el verdadero y único Espíritu Santo que han recibido los creyentes al obedecer el evangelio (Hch. 2:38); más bien, ellos están ministrando un espíritu diferente y por eso, los frutos de ese otro espíritu no son espirituales, no son obras espirituales, sino carnales y subjetivas.

Son muchos los líderes religiosos que hablan de “matar en el espíritu”, ellos tocan la frente de los crédulos y después de una emotiva y alborotada oración en la que han invocado por el toque del espíritu, las personas caen al suelo inconscientes por unos segundos. ¿Acaso leemos en el Nuevo Testamento de algún acto semejante? ¡Desde luego que no! Por lo tanto, tal práctica no es obra del Espíritu Santo. Pero los ministros de Satanás están enseñando a muchas personas que tales acciones las hace el Espíritu Santo. ¿Es verdad? ¡Desde luego no!

¿No ha escuchado del bautismo en el Espíritu que muchas de las congregaciones dicen recibir en nuestros días? Pero, ¿en verdad el Espíritu Santo está bautizando esos grupos? Desde luego que no; pero, ¿por qué no? Porque tal bautismo supuestamente es recibido por los metodistas, por los bautistas, por los pentecostales, por los católicos, por los apostólicos y los nazarenos; entre otros muchos grupos religiosos modernos. ¿Cuál es el problema? Pues, ¿acaso el Espíritu Santo está de acuerdo con la idolatría católica? ¿Acaso estará de acuerdo con el gobierno femenil de muchas de esas iglesias? ¿Acaso el Espíritu Santo se manifestará en esas iglesias tan distintas y contradictorias unas de otras? ¿Acaso el Espíritu Santo está de acuerdo ahora con la confusión, con la división? ¿Acaso el Espíritu Santo revela una cosa en una iglesia, para después revelar otra contraria en otra congregación? Ese no es el Espíritu Santo revelado en la Biblia. ¡Cuidado hermanos!, los ministros de Satanás han invadido a las iglesias con un espíritu que no es el Espíritu Santo; están impartiendo “..otro espíritu..” y no el verdadero, consecuente, ordenado y Santo Espíritu mencionado en el Nuevo Testamento.

En el Nuevo Testamento, el Espíritu reveló que el culto de la iglesia debe ser decentemente y con orden, y que en él no debe haber confusión (1 Corintios 14:33, 40). En cambio, el espíritu que se manifiesta en los grupos carismáticos y pentecostales no produce orden, y mucho menos podrán asegurarse que en esos grupos no haya confusión: Las mujeres predicando, otras bailando, otras tiradas prestándose para ser objeto de lujuria en los hombres que las contemplan tendidas o inclinadas en el suelo, ¿acaso ese es un culto con decencia? Balbuceos ininteligibles, brincos, bailes, alaridos, convulsiones y carcajadas histéricas, palmotearías, gritos, etc., Es lo que está produciendo ese “..otro espíritu..” que imparten los ministros de Satanás. ¡Cuidado hermanos! Cuidado con ese espíritu subjetivo que envuelve los cultos de los Ministros de Satanás.

Los ministros de Satanás predican “..otro evangelio..”, versículo 4; y no el verdadero evangelio de Cristo. El evangelio de la risa, el evangelio de la prosperidad; también se ve acompañado ahora por el evangelio social. Este evangelio falso que se está impartiendo en muchas iglesias, no es un mensaje de salvación, más bien, su naturaleza es social. Este evangelio hace sentir bien a los pecadores, ya que, nunca habla del infierno, del juicio venidero para el mundo sin Cristo. Este evangelio social predicado por los ministros de Satanás, los lleva a creer en un dios falso, pues distorsiona el carácter de Dios al quitarle sus atributos de justicia y santidad; de hecho, este evangelio no anuncia al Dios de la Biblia.

Muchos de los predicadores de este “..otro evangelio..” se atreven a decir a los pecadores que Dios no los va a castigar, que no les va a pasar nada, que no tengan temor. El modo de predicar de estos hombres es tibio, sin celo, sin pasión y sin valentía para denunciar el pecado, estos ministros son aduladores, sus mensajes no son claros, más bien, parecen actores cómicos y no mensajeros del evangelio. Las congregaciones que reciben este “..otro evangelio..” crecen mucho y por consecuencia generan muchas ganancias económicas, fama y éxito, exaltando el ego de aquellos que lo promueven. ¡Cuidado hermanos!, los ministros de Satanás están extendiendo este “..otro evangelio..” por todo nuestro país. Muchos otras congregaciones, muchas de ellas de la hermandad, están invirtiendo grandes cantidades de dinero en la construcción de salones de recreación, canchas deportivas, comedores y campamentos para la recreación de los creyentes, atrayendo a las gentes y a los infieles a divertirse y no a llevar a cabo la obra de la iglesia. Sí, invierten mucho en salones de recreación, en campamentos y canchas deportivas, pero muy pocas veces les vemos predicando el evangelio a los perdidos y atacando el pecado a través de la palabra de Dios. Les importa pasarla bien, y no fastidiarse, como dicen, con el estudio serio de la Biblia y el trabajo que la iglesia debe hacer.

Mientras el juicio del Señor viene sobre estos engañadores, ¿qué debemos hacer para contrarrestar sus enseñanzas? ¿Qué debemos hacer para no permitir que sus doctrinas entren en la iglesia? La Biblia dice en la segunda epístola a los Corintios 11:2, que debemos tener “..celo de Dios..” El apóstol Pablo tenía ese celo, y es por eso que él siempre estaba protegiendo a la iglesia en contra (“anti“) de los falsos maestros. El celo por la verdad, por la integridad doctrinal de un ministro de la palabra, debe de ser muy importante. Hacen falta evangelistas y ancianos celosos, hombres que hablen la verdad a toda costa, hombres que no tuerzan la palabra, hombres que estén comprometidos con Dios a que siempre van a predicar la verdad tal y como se encuentra en la Biblia.

¿Es usted un predicar celoso? ¿Es usted un ministro fiel a las enseñanzas del Nuevo Testamento? ¿Se ha dejado arrastrar por los hábiles y astutos ministros de Satanás? ¡Cuidado hermanos! Porque los ministros tienen habilidades tremendas. En el versículo 3, dice: “..pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo..” Si usted tiene sus sentidos extraviados, y ahora vive en infidelidad al Señor, seducido por la supuesta obra que hacen en la iglesia los predicadores de otro Jesús, de otro espíritu y de otro evangelio, en esta hora le quiero llamar al arrepentimiento, a que no se deje impactar por estos hombres, a que quite esa seducción de sus oídos, a que quite ese carisma que ha invadido su corazón por estos hombres. ¡Cuidado hermano! Porque estos hombres no llevan a otro lado sino a la condenación eterna.

¿Qué debemos hacer? No tolerarlos. La tolerancia, hermanos, es el problema. Los corintios, dice el apóstol Pablo en el versículo 4, estaban tolerando a los Ministros de Satanás. Esto lo escribió diciéndoles: “..porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis..”; ¡Tolerancia! Muchos están tolerando falsas doctrinas, muchos están tolerando una adoración falsa, muchos están tolerando un sin fin de corrientes religiosas que se introducen a las congregaciones. ¿Por qué lo hacen? ¿Por razones económicas? ¿Por razones numéricas? ¿Por razones familiares o sentimentales? ¡No hermanos! El celo de Dios que está en nuestros corazones no debe permitir, ni tolerar la mentira y el error. Yo le invito ahora para que limpie esa congregación donde usted predica, para que la limpie de todas esas corrientes que los Ministros de Satanás han introducido a su congregación; y si usted, hermano, hermana, está siendo guiado por un falso maestro, por un Ministro de Satanás; aléjese inmediatamente de él. Esta invitación es para que usted la ponga en práctica hoy, no es para que se vaya pensando, “..Es que el hermano es muy buena gente..” No se duda en que sea buena gente, pero se ha desviado del carácter cristiano y de la verdad de Dios.

¿Quiere hacerlo ahora? ¿Qué hará usted? El Señor Jesucristo dice: “..se fiel hasta la muerte..”, ¿qué hará usted, entonces, hermano? Le invitamos a que vuelva a la Biblia, y a que se aleje lo más pronto posible de los “Ministros de Satanás”.

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